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(Re)Descubrir la Universidad

08 Mar

Siempre quise escribir. O eso me dice ella, mi madre. Yo le digo que no, mamá, que yo empecé a escribir para ver si José María se fijaba en mí. No digas tonterías, a José María le conociste en primero de bup (pronunciado bu’) y yo tengo cuentos tuyos de cuando eras mucho más pequeña.

Yo creo que mi madre confunde años y fechas. Es normal. Ha tenido dos hijos y cada uno de ellos se ha estrellado y recompuesto las veces necesarias para llegar a convertirse en adultos. Mi hermano, por ejemplo, es hoy un ser humano maravilloso, maestro, padre y marido, del que me siento tan orgullosa que voy a tener que inventarme una palabra para describirlo. Quién lo hubiera dicho entonces, cuando era un niño asustado. Y mírale ahora, dándome empujones cuando soy yo la que me muero de miedo.

Mi primer cuento lo escribí (aunque mi madre diga que no) a los catorce años. Yo no sabía cantar, ni tocar la guitarra, ni maquillarme las pestañas ni, muchísimo menos, andar con tacones. Por eso pensé que, para que José María se fijara en mí, lo mejor era escribir un cuento para el I Concurso de Relatos de Semana Santa de mi pueblo. Y ganarlo, porque si no el plan hubiera sido una auténtica chapuza. El premio era un pongo para poder decorar el salón de mis padres y que ellos se sintieran orgullosos de que su hija pequeña hubiera ganado tan hermoso ornamento. El concurso lo gané con un cuento que versaba sobre un enfermo mental que pretendía mantener una relación amorosa con la virgen de una de las procesiones más emblemáticas de mi pueblo. Aún hoy me pregunto si me dieron el premio porque pegarme una paliza estaba considerado delito.

Después de ese concurso vinieron otros, y con ellos la firme convicción de que quería trabajar en algo que me permitiera juntar letras. Por eso estudié Periodismo, porque en aquel entonces pensaba que los periodistas tenían más de escritores que de títeres. Algunos profesores me dijeron que debía quedarme en la universidad. No se referían a que repitiera curso, sino a que yo impartiera alguno. Por eso, después de Periodismo vinieron los cursos de Doctorado en Comunicación y Propaganda y el Máster en Historia y Estética de la Cinematografía en Valladolid. Fue entonces, y no antes, cuando supe que quería escribir ensayo. La tesina, comunicaciones en congresos, artículos. Los que han pasado por esto ya saben a lo que me refiero cuando digo que engancha de una manera indescriptible.

En los últimos años he escrito más páginas de ensayo que de ficción. Fernando a veces me regaña y me pregunta por aquella novela que dejé escrita a cachos en ficheros de word y libretas con una marca de agua publicitaria. Y yo le digo que cuando acabe la tesis la recompongo. Pero cuando acabe la tesis le diré que cuando acabe un artículo, un capítulo o un libro. Ahora mismo, la universidad me parece un sitio mucho más habitable que una estantería de la Fnac. O a lo mejor es solo que tengo miedo de haber olvidado cómo se juntan las letras. Tendré que llamar a mi hermano para que me dé un empujoncito.

Mientras tanto, la semana que viene quiero (re)descubrir la universidad. Esta maravillosa isla tiene su University of Malta y, entre el 14 y el 19 de marzo, organizan su jornada de puertas abiertas. Olvidaré que he sido profesora para volver a ser alumna. Hay muchas clases que quiero tomar y muchas actividades de las que quiero disfrutar, todas ellas en inglés y todas ellas gratis. Porque aquí piensan que la universidad es por y para todos. Fíjate tú qué cosas.

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5 comentarios

Publicado por en 8 marzo, 2011 en Universidad

 

5 Respuestas a “(Re)Descubrir la Universidad

  1. Hache

    11 marzo, 2011 at 10:42

    Estos países civilizados…

     
  2. Eluryan

    14 marzo, 2011 at 11:22

    Pues si escribes libro no estará solo en la Fnac, yo me pido uno para leerlo a gustito en mi casa.
    Muchos besitos y adelante con tus ilusiones

     
  3. Irene

    10 agosto, 2011 at 7:55

    Me ha encantado leerte, conocerte más.
    Muchos besos!

    Irene (clitorixia)

     
  4. Santo

    26 septiembre, 2011 at 12:55

    Bien, ¿pero a José María te lo trajinaste al final o no? 😉

     
    • olvido

      27 septiembre, 2011 at 17:43

      Santo, no sabría qué responderte 😉

       

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